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Vista de la fábrica de Atemajac “La Prosperidad Jalisciense”, inaugurada en 1843, actualmente Plaza Comercial Atemajac. Fotografía: Archivo personal de Hugo Arroyo.

Guadalajara, Jalisco. 11 de diciembre del 2017. A lo largo de los siglos, el urbanismo y sus actores detrás de él han desarrollado propuestas adaptándose a los paradigmas sociales y económicos que se presentaban en los tiempos en específico. Estas propuestas han buscado algo en común durante los siglos, la mejora de la población que habita los núcleos urbanos.

Uno de estos modelos urbanos y sociales que tuvo un gran auge en el siglo XIX y principios del siglo XX es la “Colonia industrial”, definido como el espacio planeado en el cual se instala la fábrica, de cualquier giro, y que garantiza a sus obreros viviendas, servicios médicos, de educación, cultura, entre otros. Este modelo nace en Inglaterra a finales del siglo XVIII con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los trabajadores, mermado por la revolución industrial y por ende sus malas condiciones sociales. Uno de los ejemplos de este modelo es el de los “Socialistas Utópicos” encabezados por Robert Owen en Inglaterra y Charles Fourier en Francia, ambos mediante modelos urbanos buscaron tanto la mejor vida de los obreros y la mejora de la productividad (Durand, 1986)

Vista de varias fábricas en México en el siglo XIX, entre ellas la Hercules de Queretaro y la Río Grande de El Salto, Jalisco, ambas colonias industriales. Fotografía: Books Open Editions.

 

Este modelo llega a México en el siglo XIX acompañado de la política industrial instaurada en 1830 por Anastasio Bustamante y su ministro del interior Lucas Alamán, con la que se buscó la instalación de fábricas, sobre todo textiles, con los cuales este modelo urbano puede aplicarse. El modelo a nivel espacial consistía en toda una unidad social conformada por un complejo amurallado en el que se encontraba la fábrica, las viviendas de los obreros, escuela, capilla, centro de salud, áreas verdes y abiertas y en algunos casos teatros u otros servicios, además dentro de estos lugares una serie de reglas para la mejora de la eficiencia y la vida moralmente correcta eran aplicados, con los cuales se esperaba una productividad alta y un funcionamiento notable.

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La fábrica de Atemajac en la actualidad convertida en un centro comercial. Fotografía: Archivo personal de Jorge Navarro Serrano.

En la ciudad de Guadalajara, sobreviven las colonias industriales de Atemajac, La Experiencia y La Escoba, sin embargo la de Atemajac es la mejor conservada, en sus cuadras, la capilla, la fábrica y el teatro; este complejo es ahora ocupado por un supermercado, una tienda de zapatos y en general locales comerciales.

La colonia industrial estuvo activo hasta principios del siglo XX, con las reglas y diseños espaciales se sentó la base para la creación de barrios y comunidades y una ideología sindical y de mejora de las condiciones de los obreros. Hoy día estos modelos urbanos ya han quedado atrás, sin embargo han dejado un legado en su patrimonio edificado, cultural y urbano, el cual puede verse en sus fábricas, sus calles, casas y el estilo de vida comunitario de quienes aún ocupan estos complejos.

Para saber mas:

Chapa García, J. B (2017) Las colonias industriales y el inicio de la relación salarial en Jalisco. Guadalajara, Jalisco: Universidad de Guadalajara.

Durand, J (1986) Los obreros de Río Grande. Zamora, Michoacán: El Colegio de Michoacán A.C.