Por: Jorge Navarro Serrano

Vista del barrio de Analco en la ciudad de Guadalajara. Fuente: Medios UDG

Guadalajara, Jalisco, 19 junio del 2020. Desde el mes de marzo del año 2020, México entró en cuarentena y con ello, se pudo observar que muchas cuestiones, económicas, sociales o políticas, quizá llegaron a su punto final y se tiene la sensación de que se debe proceder con un cambio, lo mismo esta sucediendo con la ciudad, la planeación urbana y sus otros derivados, como pueden ser la movilidad o la calidad de vida.

En cuanto a la ciudad (que es lo que nos compete) varios (pues no creo ser el único con estas ideas) pensábamos que una metodología como la zonificación urbana había ya cumplido su ciclo de vida y solo generaba problemas en la urbe mexicana, tráfico, distancias largas, dispersión urbana, entre otros. A nivel personal, recuerdo la plática con un amigo arquitecto en el cual, coincidíamos que no era justo la ilegalización de la urbanización orgánica, de allí salió a colación la auto-construcción y después la forma barrial de vida y espacio.

De manera posterior, la reflexión comenzó, ¿Que tan factible es el retornar a un modelo barrial? De manera lógica, si se presentara estaría adaptado a las futuras realidades entendiendo que después de la pandemia las cosas cambiarán.

El barrio mexicano, es un resultado de todo el proceso de mestizaje, desde la visión hispana e indígena del espacio urbano, los cuales, se conjuntaron para dar forma a la composición de los espacios urbanos tradicionales. Las características espaciales son básicamente la existencia de espacios y elementos que muestran la identidad y el arraigo; la iglesia, el mercado, la plaza, la tiendita y otros, cumplen tal función.

No obstante, los modelos externos como las colonias o los fraccionamientos cerrados, aunque han venido a alterar la forma de vida y generar problemas territoriales, el barrio como tal no ha desaparecido, y puede como tal, volver a ser la base para la ciudad pos covid-19, una ciudad mas humana en donde los espacios públicos sean mas y de mejor calidad, las identidades estén fuertes o reforzadas y la economía de escala local pueda estar presente y dar forma al espacio barrial.

Aún cuando hace falta un análisis profundo de los profesionistas, académicos y población en general, el modelo barrial podría ser el modelo que nos permita dar un paso adelanta a la ciudad en escala local, humana y socialmente agradable, así, se puede decir que hay trabajo que realizar y el resultado que busquemos, sea el adecuado para todos.